Seguidora de los pasos iniciados por artistas como María Jiménez o Martirio, La Shica sube a las tablas del Teatro Alcázar con un propósito bien claro: dignificar nuestro pasado musical y celebrar un legado que durante años ha permanecido estigmatizado. Lo hará con el espectáculo Espain (en el Teatro Alcázar los días 7, 14, 21 y 28 de junio), que escribe y dirige junto al genio catalán de la comedia Andreu Buenafuente. En un estudio de Lavapiés, donde permanece encerrada ensayando, nos reunimos con la artista ceutí para conversar sobre este apasionante proyecto y más.
Has trabajado con Buenafuente en la creación de la obra. ¿Cómo surgió la idea original?
– Fue una necesidad. Hacía tiempo que quería contar mi historia a través de canciones populares de nuestro país. En 2010, después de la entrevista que Andreu me hizo en su programa BFN, pensé en él para dirigir el show. Por fin me atreví a pedírselo vía mail y me contestó de inmediato con un “hagámoslo”. Buenafuente es una de las personas más generosas que conozco. Un súper padrino y amigo. Ha sido un lujo poder contar con su talento.
Celebras nuestro folclore e indagas en sus posibilidades para pronosticar luego hacia dónde nos dirigimos.
– Exacto. El reto aquí era extraer las canciones populares de su tiempo y estética, ‘contemporaneizarlas’ y demostrar que siguen tan vigentes como en los años 40, 50…
¿Ha sido complicado este trabajo de actualización?
– No. Contamos con composiciones tan sólidas y bien construidas que es fácil adaptarlas al presente; su calidad las convierte en piezas atemporales. Un buen ejemplo es Ojos Verdes, un clásico que bien podría ser de nuestros días.
¿De qué manera influyó tu espectáculo ‘Pequeñas Infidelidades’ a ‘Espain’?
– No tienen nada que ver. Pequeñas Infidelidades lo concebí bajo la petición del propietario del Café Berlín, que es amigo mío. Tras el éxito que obtuvo la primera temporada, lo hemos representado durante más de dos años consecutivos. Con anterioridad a este ya había empezado a desarrollar Espain, el mejor trabajo de mi carrera.
¿Piensas en tu nuevo disco? ¿Qué dirección artística te gustaría explorar?
– La cabra tira al monte, y yo vengo de la danza y del teatro como espacio escénico. Por eso prefiero llevar al directo diferentes proyectos antes que encerrarme en el estudio a grabarlos. Necesito la conexión con el público. Aún así, mi tercer álbum, –producido por Javier Limón–, ya está listo. Lo que no sé todavía es si lo editaré en España o directamente en México, país al que viajaré en septiembre para promocionar mi música y seguir desarrollándome como artista.
¿Te vas sin fecha de vuelta?
– Sí. Ahora mismo es difícil poder crecer profesionalmente en España. La cultura no está recibiendo el tratamiento que se merece, todo son trabas. Por eso, tras una interesante oferta que me ha hecho el equipo de Javier Limón en México, me voy a hacer las Américas. Este es un desenlace que, sin saberlo, ya vaticinaba en el final de Espain. Pero me voy contenta y con una actitud positiva. Sé que allí hay oportunidades que no puedo desaprovechar. ¿Volveré? A ver a mi familia y amigos, seguro. Pero como el panorama no cambie, me quedo allí.
Texto: Pablo Noguera