El activo del que todo el mundo habla en cosmética se une al colágeno y los péptidos en la nueva Smart Clinical Repair de Clinique, una crema que apuesta por la ciencia y los resultados más allá de las tendencias.

Si hay unas siglas que se han hecho un hueco en nuestros neceseres durante los últimos meses, esas son PDRN. La cosmética coreana lo puso en el mapa, las redes sociales hicieron el resto y ahora cuesta encontrar una conversación sobre las últimas novedades en cuidado facial en la que no aparezca. Pero ¿qué tiene exactamente este activo para que medio mundo se haya rendido a sus encantos?

El polidesoxirribonucleótido, que es como se llama realmente, es un fragmento de ADN conocido por su potencial regenerador. Su popularidad comenzó en Corea del Sur, especialmente a través de tratamientos médico-estéticos inyectables, y poco a poco ha dado el salto a sérums, mascarillas y cremas. Eso sí, no todas las fórmulas son iguales ni ofrecen necesariamente los mismos resultados.

La última en sumarse a esta revolución es Clinique, que acaba de presentar Smart Clinical Repair Collagen + PDRN Cream, una crema que combina dos de los grandes protagonistas de la cosmética actual: colágeno y PDRN. Y aunque pueda parecer que la firma estadounidense simplemente se ha apuntado a la tendencia, detrás hay bastante más.

La ciencia antes que la moda

Durante su presentación en Madrid, Janet Pardo, vicepresidenta sénior de Desarrollo Global de Productos de Clinique, dejó una reflexión que resume bastante bien la filosofía de la marca: «Nunca pondría algo en una crema porque sea trendy, sino porque funciona».

Una afirmación especialmente interesante en un momento en el que parece que cada semana tenemos un nuevo activo imprescindible. Pardo, que llegó desde Nueva York para explicar personalmente el desarrollo de esta fórmula, insistió en la importancia de investigar, probar y demostrar la eficacia de los productos antes de llevarlos al mercado.

En el caso de la nueva Smart Clinical Repair, la marca ha apostado por un PDRN obtenido mediante biotecnología a partir de la centella asiática, también conocida como cica. Se trata de una alternativa de origen vegetal al PDRN tradicionalmente obtenido de fuentes marinas, adaptada para su aplicación tópica.

A él se suma colágeno recombinante desarrollado mediante tecnología de fermentación, junto a un complejo de péptidos que contribuye a mejorar el aspecto de firmeza y elasticidad de la piel. La fórmula se completa con ácido hialurónico, encargado de aportar hidratación y suavizar visualmente las líneas finas, y glicerina, que ayuda a mantener la barrera de hidratación cutánea.

¿El objetivo? Contrarrestar los efectos visibles de la pérdida de colágeno, un proceso natural que comienza relativamente pronto y se acentúa con el paso de los años.

Una crema con resultados medidos

Más allá de su combinación de activos, Clinique ha sometido la fórmula a diferentes pruebas clínicas. Según los datos facilitados por la firma, tras cuatro semanas de aplicación, un estudio realizado en 35 mujeres mostró mejoras en el aspecto relleno de la piel y en su sensación de firmeza y elasticidad.

Otro ensayo, efectuado en 24 mujeres, registró mejoras en la textura y la luminosidad desde la primera aplicación. Son resultados prometedores, aunque conviene recordar que corresponden a estudios de la propia marca con muestras reducidas.

También importa, y mucho, cómo se siente una crema sobre la piel. En este caso, la textura es ligera, elástica y de rápida absorción, pensada para proporcionar hidratación sin resultar pesada y funcionar perfectamente debajo del maquillaje. Además, no contiene perfume, está testada dermatológicamente y es apta para pieles sensibles.

Su uso está indicado tanto por la mañana como por la noche, sobre el rostro y el cuello, siempre acompañado de protección solar durante el día.

Su pareja perfecta también tiene ciencia detrás

Y si hablamos de sacarle todo el partido a la rutina, Clinique propone combinar la nueva crema con uno de los productos estrella de la misma familia: Smart Clinical Repair Wrinkle Correcting Serum.

Este sérum contiene un retinoide avanzado y un complejo de péptidos al 9,5 %, formulados para actuar sobre la apariencia de líneas y arrugas, favorecer la renovación cutánea y mejorar la textura de la piel.

Lo interesante es que su eficacia también ha sido objeto de investigación científica. Un estudio publicado en 2025 en Journal of Cosmetic Dermatology, con participación de investigadores vinculados a Clinique, comparó durante 16 semanas el uso continuado de un sérum con retinoide y péptidos frente a una única sesión de láser de CO₂ fraccionado.

La investigación, realizada con 71 mujeres, encontró mejoras significativas en distintos signos visibles del envejecimiento y resultados comparables a los del tratamiento láser en varios de los parámetros evaluados. No significa que un cosmético sustituya a un procedimiento dermatológico, pero sí aporta datos publicados sobre el comportamiento de la fórmula.

La propuesta de Clinique es utilizar primero el sérum y después la nueva crema con colágeno y PDRN, aunque ambos productos cuentan con estudios propios y no se ha demostrado que su combinación multiplique los resultados.

Porque, al final, entre tantos activos virales, rutinas infinitas y novedades que prometen revolucionar nuestra piel, quizá lo verdaderamente interesante sea volver a aquella reflexión de Janet Pardo: una buena fórmula no debería necesitar estar de moda para demostrar que funciona.

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