Nadie juega con el color como ella y sus diseños son conocidos internacionalmente por su originalidad. Aprovechando que le acaban de entregar el premio X Prix Diálogo junto a Jean Paul Gaultier a la Amistad Hispano-Francesa, conversamos con Agatha sobre su creatividad y proyectos de futuro.
Tu estilo está marcado por el atrevimiento. ¿Por qué tanta explosión de color?
Es mi naturaleza. Me gusta el color desde pequeña, creo que es algo instintivo.

¿Utilizas los colores en la ropa como una exaltación a la alegría?
Sé que el color proporciona felicidad y lo tengo comprobadísimo. Es como una especie de escudo con el que me siento protegida. Mi casa y mi estudio están llenos de color y me encanta estar en ellos.

Y qué pasa con el negro o el gris, ¿por qué excluirlos?
Están terminantemente prohibidos en mi estudio. Para mí el color es fundamental.
¿No cuentas con el típico vestido negro de fondo de armario?
Sí. Desgraciadamente tengo una esquinita a la que acudo cuando voy a un funeral. Pero el negro no llegó a mi armario hasta que murió mi madre. Fue cuando me di cuenta de que no tenía nada negro que ponerme para estas ocasiones y tuve que llamar a una amiga para que me dejara dos trajes suyos…

Si hacemos un repaso a todo lo que has diseñado, –ropa, complementos, papelería, baldosas, locales…–, ¿qué te queda por hacer?
Puedo crear desde el vestuario de una ópera hasta el diseño de una chimenea pasando por una puerta blindada o una tirita. Cada día nos surgen proyectos nuevos y eso hace que mi trabajo sea muy bonito y divertido. Entre mis colecciones más curiosas destacan la que hice con flores y la confeccionada con chocolate. Ahora mismo tenemos varios frentes abiertos.

¿Podrías adelantar alguno de ellos?
Están en auge las fusiones de diferentes disciplinas: moda con comida, con arquitectura… por ahí van los tiros.

¿Es difícil reinventarse en moda?
Lo importante es ser coherente, tener paciencia y creer en ti porque si te gusta lo que haces todos los días son agradables.
En todos los photocalls te vemos con tus diseños. ¿También utilizas tus creaciones en el día a día?
Yo ya no tengo nada que no sea mío. En casa utilizo mis sábanas, mis pijamas, mi perfume, mi cepillo de dientes… ¡todo!
¿Dónde trabajas más a gusto, en tu estudio de Madrid o en el de París?
Prefiero el de aquí porque hay más gente trabajando. No soy la mejor jefa de España, –aunque para mi sorpresa así me nombraron el año pasado en una encuesta (risas)–, pero sí puedo afirmar que mi estudio es el sitio más divertido de Madrid por su ambiente, la cantidad de proyectos diferentes que desarrollamos y la velocidad con la que trabajamos.
Hablando de proyectos diferentes, has confeccionado vestidos a partir de retales reciclados… ¿sigues en esa línea?
La ecología me fascina y es una de las grandes obsesiones de mi vida. Para la colección que presentaremos estamos haciendo una revisión de todos nuestros años de trabajo. Posiblemente incluya algunos de este tipo.
¿Qué tendencia propones para el verano?
Color, mucho color.
¿Te vas a separar alguna vez de los corazones y de las estrellas?
No. Siempre irán conmigo.
Texto: Amparo Castelló