Dicen que en Madrid no hay playa, pero… ¿y si te decimos que ahora hay una terraza donde sentir que flotas sobre la ciudad y donde estirar lo que queda de verano? Se llama El Cielo de la Castellana y acaba de abrir en lo más alto del hotel H10 Tribeca. Doce plantas por encima del Paseo de la Castellana, con vistas al Bernabéu, las Torres Kio y hasta la Sierra. Sí, el skyline en versión panorámica.
El espacio lo tiene todo para convertirse en el nuevo lugar de afterwork (o de tardeo largo, ya sabes cómo somos): una plunge pool acristalada para darse un chapuzón urbano, sofás donde perder la noción del tiempo y una propuesta gastronómica pensada para picar, compartir y —por qué no— posturear un poco.
La carta respeta el producto local pero con un twist internacional. Te pongo ejemplos: torrezno con hummus de aguacate cítrico acompañado de un tinto de verano con espuma de maracuyá, o un ceviche nikkei de mejillones maridado con Verdejo bajo cero. También hay opciones veganas y sin gluten, con el mismo nivel de creatividad. Y ojo al menú degustación “Un paseo por el Cielo de la Castellana”: cinco tiempos en formato finger food para dos personas (70 €) que es perfecto para disfrutar sin prisas, copa en mano, mientras cae el sol. Si prefieres plan de día completo, existe un medio Day Pass (90 € para dos), con acceso a la piscina hasta las 16h y el mismo menú.
Pero lo que realmente hace diferente a esta terraza es el ambiente: música en vivo, DJs, afterworks que empiezan con la primera copa y terminan sin mirar el reloj, e incluso planes originales como technoyoga al atardecer. Un lugar elegante pero relajado, donde lo mismo puedes ir con amigas a estrenar outfit nuevo que cerrar la semana con tu equipo de trabajo.
El hotel H10 Tribeca, inspirado en el estilo neoyorquino gracias al toque de Lázaro Rosa-Violán, ya era conocido por su ubicación en pleno distrito financiero, a un paso del Bernabéu. Pero con esta nueva terraza lo ha llevado a otro nivel. Porque sí, en Madrid siempre decimos eso de “de Madrid al cielo”… y ahora tenemos la prueba de que, efectivamente, ese cielo se vive mejor con un cóctel en la mano y las luces de la ciudad a tus pies.






