La apertura más esperada del invierno ya es una realidad. Y sí: el beso más famoso del verano ahora también se da entre montañas. Tras cuatro años de rumores y expectación, Beso Baqueira ha levantado por fin el telón en el Valle de Arán, convirtiéndose en ese punto de encuentro del que todo el mundo habla antes incluso de pisar pistas. Si en verano llevan años repitiendo que #nohayveranosinbeso, esta temporada apuntan a algo parecido: que tampoco habrá invierno sin él.
Quien haya seguido la evolución de la marca lo entiende al vuelo. Beso Beach pasó de cuatro tablas en Formentera a convertirse en el chiringuito definitivo —ese que elevó las comidas con los pies en la arena a la categoría de ritual mediterráneo— y ya se veía venir que la cosa no iba a quedarse en las playas de Ses Illetes o en las puestas de sol de Estepona. Beso tenía alma viajera. Y ahora, la nieve es su nuevo escenario.
El espíritu Beso, versión alpina, un pop-up de café y après-ski
Beso Baqueira aterriza en la montaña manteniendo intacto su ADN: elegancia sin pretensiones, mucha cercanía y ese magnetismo cálido que hace que la gente no quiera irse nunca. El interiorismo sigue la línea que domina en todos sus espacios, pero aquí suma un punto más: madera, líneas suaves y una paleta neutra que hace que la casa parezca un abrazo invernal.
“El espacio está diseñado para sentirse como un refugio contemporáneo con alma mediterránea”, cuentan. Y funciona: entras y te imaginas la sobremesa larga, el tardeo que se alarga sin mirar el reloj y el après-ski convertido en reunión de caras conocidas.
Este invierno estrenan su primer pop-up de café de especialidad junto a Café de Finca, abierto cada mañana de 08:00 a 12:00. Una idea perfecta para quienes empiezan el día antes que el sol, con ese plan de “café bueno, ritual bonito y empezar la mañana con gusto”. Y el 8 de diciembre llega su primer Coffee Rave: DJ set mañanero, cero alcohol, energía consciente y mucho mood pirenaico. La tendencia internacional de las fiestas diurnas llega a Baqueira… pero a lo Beso.
Cocina vasco-mediterránea con acento aranés
La carta sigue ese equilibrio que tan bien manejan entre el mar, el producto y la brasa. Aquí el toque pirenaico aparece en platos como la Lechuga viva con perdiz, piñones y tomate seco, las Croquetas de buey con alioli de piquillo y ajo negro o un Arroz de montaña meloso con conejo y caracoles que pide cucharón.
A ellos se suman sus clásicos imprescindibles: Rodaballo a la brasa a la bilbaína, Arroz caldoso de bogavante y un postre que entra directo en la categoría capricho: Miel y Mató con abejas de chocolate.
Todo acompañado de una selección de vinos muy meditada, pensada para mantener ese puente constante entre la identidad aranesa y el carácter mediterráneo.
Beso Baqueira no llega solo para hacer ruido. Llega para sumar. Por eso refuerza su compromiso con el territorio apoyando a CDIA, la Associació de la Comunitat de la Discapacitat Intel·lectual d’Aran, que trabaja para mejorar la vida de personas con diversidad funcional y sus familias. Detalles que cuentan —y mucho— en una apertura de este calibre.
La inauguración oficial será el 06 de diciembre, con El Primer Beso, un encuentro simbólico que inaugura esta nueva etapa y que aspira a convertirse en tradición aranesa durante muchas temporadas. Aquí empieza una nueva historia Beso: la de un concepto que nació con los pies en la arena y ahora también quiere dejar huella en la nieve.






