Calabazas, granadas, brócoli, uvas o castañas. La nutrición cromática propone mirar los colores de nuestros alimentos para conseguir una dieta más variada. Y este otoño, Lidl nos da las claves para ponerla en práctica.

Hay quien organiza el armario por colores. Pablo Ojeda propone hacer algo parecido con el cajón de las verduras, aunque aquí la gracia está precisamente en mezclarlo todo. Porque el naranja de una calabaza, el morado de una berenjena o el verde del brócoli esconden mucho más que una bonita combinación para nuestro plato.

De eso trata la nutrición cromática, una forma de entender la alimentación que relaciona los colores naturales de frutas y verduras con algunos de sus nutrientes y compuestos vegetales. Una idea que Lidl ha querido poner sobre la mesa este otoño de la mano del nutricionista Pablo Ojeda, copresentador junto a Masi Rodríguez del pódcast Los Frescos de Lidl.

Y aunque pueda parecer otra de esas tendencias de bienestar que prometen revolucionar nuestra alimentación, su planteamiento es bastante más sencillo: comer variado, aprovechar los productos de temporada y procurar que nuestra cesta de la compra no sea siempre del mismo color.

Un arcoíris que empieza en la frutería

La Escuela de Salud Pública de Harvard recomienda consumir frutas y verduras de diferentes colores y familias para obtener una mayor diversidad de nutrientes y compuestos vegetales beneficiosos.

Pero ¿qué nos cuenta cada tonalidad?

Los naranjas y amarillos son algunos de los protagonistas del otoño. La calabaza, la zanahoria y el boniato aportan betacarotenos, unos pigmentos que nuestro organismo puede transformar en vitamina A, importante para la visión y el funcionamiento normal del sistema inmunitario.

Los verdes, como las espinacas y el brócoli, también tienen mucho que decir. Dependiendo del alimento, pueden aportar vitamina K, folatos y vitamina C, además de fibra. Y aunque las verduras de hoja verde suelen llevarse buena parte de los elogios, conviene recordar que la variedad es lo verdaderamente interesante.

El morado de las uvas, la col lombarda o la piel de la berenjena nos habla de antocianinas, pigmentos vegetales con actividad antioxidante. Por su parte, los rojos de las granadas y algunas variedades de manzana aportan distintos polifenoles, mientras que alimentos como el tomate son conocidos por su contenido en licopeno.

¿Y los blancos? También tienen su sitio. La coliflor, los champiñones y otras setas aportan nutrientes y compuestos propios que demuestran que, en alimentación, los colores menos llamativos también cuentan.

Eso sí, Ojeda introduce un matiz importante: «El color nos da pistas sobre algunos compuestos de las frutas y verduras, aunque no nos cuenta toda su composición». Su consejo consiste en intentar incluir tres colores vegetales entre la comida y la cena e ir variándolos a lo largo de la semana. Un truco práctico, no una norma científica.

Comer de temporada, la otra clave

Para ponerlo fácil, Lidl cuenta este otoño con un surtido de alrededor de 150 referencias de frutas y verduras frescas, con especial protagonismo del producto español. La compañía mantiene además su apuesta por los productores nacionales, trabajando con proveedores de regiones como Andalucía, Aragón, Cataluña, Murcia y la Comunidad Valenciana.

Porque tan interesante como jugar con los colores es aprovechar lo que nos ofrece cada estación. Ahora es momento de mandarinas, granadas, calabazas, setas o castañas, productos que permiten dar variedad a nuestros menús sin necesidad de complicarnos demasiado.

¿Una idea para empezar? El propio Pablo Ojeda propone combinar brócoli y calabaza asada con garbanzos, arroz integral y un poco de aceite de oliva virgen extra. De postre, una mandarina. Un plato con verduras, proteína vegetal, hidratos de carbono y grasas saludables que demuestra que comer variado puede ser bastante sencillo.

Y es que, como recuerda el nutricionista, «ningún alimento es milagroso». La verdadera clave está en consumir frutas y verduras diferentes de forma habitual.

Al final, quizá la próxima vez que vayamos a hacer la compra merezca la pena prestar un poco más de atención a la paleta de colores. Nuestro plato, y nuestra alimentación, lo agradecerán.

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