Ubicado entre los barrios de Chueca y Malasaña, dos centros emergentes de cultura, música, moda y diversidad de todo tipo, Pico de Gallo ha sabido trasladar la esencia y el sabor de los tradicionales Burrito Bares estadounidenses hasta el centro de Madrid.
La cocinaMission Style, nacida al calor de los movimientos migratorios latinos hacia Norteamérica en la década de los 60, y cuyo mayor exponente se encuentra en el barrio de Mission, San Francisco, es el pilar principal sobre el que reposa la filosofía de Pico de Gallo. Ingredientes frescos, locales, sanos y económicos se funden dando lugar a una carta plagada de referencias gastronómicas a ese mundo tex&mex que logró conquistar los corazones (y estómagos) de los americanos en los primeros Burrito Bares abiertos en California y Colorado.
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Pico de Gallo trata de continuar con la idea de que lo sano y lo bueno no está reñido con lo barato ni con lo divertido. Para tal misión, Pico de Gallo ha seleccionado a los mejores proveedores de los barrios de Chueca y Malasaña para obtener a diario la mejor materia prima cocinada en un ambiente joven, moderno y sin complejos donde se mezcla una variada clientela en una de las zonas más dinámicas y efervescentes de la capital.
Pico de Gallo ofrece un entorno fresco y divertido caracterizado por la fusión de estilos y decoración moderna y sin pretensiones. La esencia surfera, muy presente en el local, se mezcla con toques de inspiración industrial, sillas metalizadas, azulejo y madera regados por una luz tenue que emana de las fantásticas lámparas de diseño de Alvaro Catalán de Ocón y del estudio chileno precursor del proyecto Made in Mimbre.
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La historia de Pico de Gallo es la historia personal de su creador Javier Salinas, un surfista empedernido que un día decidió volcar todo lo que aprendió en sus años de juventud junto a Pete Turner, fundador de Illegal Pete’s, cuyos burritos y restaurantes son un referente en USA.