La Compañía Nacional de Danza presenta en el Teatro de la Zarzuela (calle de Jovellanos, 4; metro Sevilla), Carmen, creada por Johan Inger , buscando reinventar la universal novela de Prosper Meriméé con dos originalidades: la obra no está localizada en España y lo que ocurre lo vemos a través de los ojos de un niño. Va a estar en cartelera hasta el 19 de abril. La duración de este ballet es de 1 hora y 30 minutos (dividida en dos actos).
El coreógrafo sueco Johan Inger, es el autor de este trabajo de danza e interpretación que reescribe el mito de Carmen para la Compañía Nacional de Danza de José Carlos Martínez. Alejándose de la estética españolista, gitana de la novela original, huir de los estereotipo, y buscando hacer universal la principal temática de este ancestral mito de Carmen: la pasión y la violencia…
Inger busca con su trabajo reflejar las pasiones más bajas que son las que tiene desde su origen el mito de Carmen, sin que se tengan que localizar en un lugar concreto, simplemente mostrando los celos sin fronteras, y desde una mirada pura, inocente… La de un niño. Se huye del costumbrismo sevillano. La coreografía es sencilla: sencillez y rotundidad en las formas. Algunos conceptos relacionados con este ballet son sobriedad, contemporanidad, atemporalidad, y un sutil acercamiento a la estética de los años 60.
“Hay en este personaje un cierto misterio, podría ser un niño cualquiera, podría ser el Don José de niño, podría ser la joven Michaela, o el hijo nonato de Carmen y José. Incluso podríamos ser nosotros, con nuestra primitiva bondad herida por una experiencia con la violencia que, aunque breve, hubiera influido negativamente en nuestras vidas y en nuestra capacidad de relacionarnos con los demás para siempre.”, en palabras de Johan Inger. 
CND – Carmen (trailer) from CND on Vimeo.
De esta manera crea Inger ha trabajado por un enfoque diferente, un personaje a través del cual ver las maldades, lo que ocurre, que propicia que seamos testigos de todo lo que pasa, a través de sus ojos inocentes, a la vez que contemplamos su propia transformación. El recurso del niño a través del cual los demás vemos lo que pasa es bastante utilizado, ni más ni menos que en El tambor de Hojalata, que lo citamos porque hoy mismo ha fallecido su autor, las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial se presencian a través de la mirada limpia de un niño.

La novela original cómo era

Carmen es una novela corta de Prosper Marimée, escrita en 1845 y publicada en 1847 en la Revue des deux mondes. Sirvió de inspiración para el libreto de la ópera homónima de Georges Bizet. Su argumento es el siguiente: “Durante un viaje por el sur de España, el narrador (un arqueólogo francés) conoce a Don José Lizarrabengoa, un exmilitar de origen navarro (de Elizondo, en Baztán). Don José le cuenta una historia terrible: sus amores con Carmen (de Echalar), una gitana sensual que se cruzó por su camino, le apartó del Ejército y le arrastró hacia el delito, convirtiéndole en un bandido. Don José, ciego de amor por Carmen, toleró que estuviera casada con un bandolero llamado «El Tuerto», a cuya banda Don José se unió y con el que colaboró en emboscadas y crímenes hasta que por celos lo desafió y mató en una pelea de cuchillos. Posteriormente Carmen se unió a un torero llamado Lucas. Don José no pudo soportar el desdén de Carmen y la acuchilló y sepultó. Tiempo después, presa del remordimiento, Don José se entrega y es condenado a muerte. La novela está dividida en tres partes, en la primera el arqueólogo cuenta cómo conoció a don José. En la segunda, don José relata sus experiencias y en la tercera el narrador hace un ensayo sobre la cultura y el lenguaje de los gitanos. A diferencia de la ópera, aquí no se menciona nada sobre Micaela o la familia de don José y el papel del torero no es tan importante como el de Escamillo en la ópera Carmen”.

  Equipo técnico

Coreografía: Johan Inger

Asistente coreografía: Urtzi Aranburu

Música: Rodion Shchedrin y Georges Bizet

Música adicional original: Marc Álvarez

Figurines: David Delfín

Dramaturgia: Gregor Acuña-Pohl

Escenografía: Curt Allen Wilmer (AAPEE)

Tres por tres igual a nueve prismas. La escenografía se sintetiza en 9 prismas móviles con tres caras diferentes cada uno, conducidos por los bailarines a través de la coreografía, y con los que se va articulando los diferentes espacios. Espacios limpios que no obstaculizan la lectura del discurso danzado, y que acentúan posibles lugares y posibles estados de ánimo sólo a través de la forma y del material.
El suelo cambia a lo largo de la obra de claro a oscuro, y unas lámparas acompañan tres momentos diferentes: la fábrica, la fiesta y las montañas, y serán, aparte del vestuario, el único toque de color en la escenografía.
La escenografía se quiere mostrar dinámica y funcional, al servicio de una propuesta que nos va a hablar, desde la perspectiva de un niño, sobre las múltiples facetas de esta obra universal, entre ellas la violencia y sus consecuencias.

 Ayudante de escenografía: Isabel Ferrández Barrios

Diseño de iluminación: Tom Visser