Con la Semana Santa atrás, llega otro momento clave en el calendario de festividades andaluzas y, más concretamente, en Sevilla: es la Feria de Abril, un hito imprescindible para los amantes del flamenco, las sevillanas, la manzanilla, el “pescaíto” frito, las luces y los colores. Tal es su repercusión, que esta celebración llega a todos los rincones de nuestra geografía.

En Casa Orellana, baluarte del casticismo y de las buenas costumbres, no se podía pasar por alto este momento. Por esta razón, del 1 al 7 de mayo, tanto la sede del barrio de las Salesas como la de la zona de Chamartín acogerán la Feria de Abril más castiza para el deleite de aquellos que no puedan visitar la capital andaluza en su máximo apogeo, pero que no quieran dejar de disfrutar de sus encantos desde Madrid.

Esta propuesta surge en colaboración con las bodegas Williams & Humbert, encargadas de maridar una selección de tapas al estilo andaluz. Dos referencias serán las protagonistas de esta particular feria: Fino Pando, un vino fino Sherry con aroma intenso y complejo, que recuerda a la “flor” que se forma en el proceso de crianza biológica; y Manzanilla Alegría, también intenso en su aroma, en cierto modo punzante, con notas almendradas, cuerpo y carácter.

En definitiva, una alternativa con mucha personalidad para disfrutar de una de las mayores festividades de nuestro país sin salir de Madrid, gracias a las tapas y bocados castizos que caracterizan a Casa Orellana, así como a un excelente maridaje por parte de las bodegas Williams & Humbert, con sede en Jerez de la Frontera. Además, como colofón a una semana de fiesta y sabor, el sábado 7 de mayo, el restaurante de Casa Orellana en el barrio de Chamartín celebrará un concierto que pondrá ritmo a la última velada de feria de la mano de la cantaora de flamenco Paz de Manuel, Álvaro Antona a la guitarra y el percusionista Julio Alcocer al cajón.

Los sabores de siempre, sin artificios y con un buen producto son las bases sobre las que se asienta la filosofía de la cocina de Casa Orellana. Su fórmula permite pedir la mayoría de sus platos en formato de media ración, con el fin de disfrutar de un aperitivo rápido o de un tapeo variado. Una cocina casera y tradicional es la seña de identidad de esta taberna refinada que ha conquistado los paladares de los madrileños con sus dos versiones de ensaladillas, centollo y atún en escabeche, huevos rotos con carabineros y sus deliciosas carrilleras guisadas con Don Zoilo. Platos reconocidos y firmados por el chef Guillermo Salazar, donde no faltan tapas que nos llevan directamente a Andalucía como el ya icónico mollete de “pringá” o los chipirones en su tinta con arroz blanco. Y pescados muy del sur como las gambas blancas de Huelva al ajillo, los boquerones fritos, el cazón en adobo o las acedias a la andaluza.

Por otro lado, Williams & Humbert se encuentra entre las bodegas con más historia y tradición en la elaboración de vino y brandy de Jerez, así como destilados y productos del sector de la alimentación. Partícipe en la creación de la Denominación de Origen Jerez-Xérès, cuenta, a día de hoy, con más de 30 marcas propias de vinos y destilados y presencia en más de 80 países. Estas marcas incluyen vinos de Jerez como Fino “Pando”, el oloroso dulce “Canasta”, el oloroso medium Dry Sack, el palo cortado “Dos Cortados” o el Amontillado “Jalifa”. Junto a estos vinos elaborados a través del Sistema de Criaderas y Soleras, la Bodega cuenta con una colección de vinos de Añada, que se remonta a 1920, y que está considerada la más completa y antigua del Marco de Jerez.

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